Comunidad árabe de Concepción celebró exitoso Cordero Fraterno 2016

El pasado 18 de noviembre se realizó el Cordero Fraterno en el restaurante Hacienda Patagonia, ocasión en la cual más de 300 personas se dieron cita para comprometerse y aportar desde Concepción en la educación y necesidades de salud de los niños en Palestina.

La tradicional cita solidaria, organizada por quinto año consecutivo por el Centro Árabe de Concepción, tuvo la presencia de destacadas autoridades eclesiásticas y del mundo árabe, como el Embajador de Palestina, Imad Nabil Jada, y el arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, quienes pudieron -al igual que los asistentes- disfrutar del tradicional cordero palestino, junto a otras comidas, dulces, café y ensaladas árabes.

El presidente del Centro Árabe de Concepción, Alex Cattan, valoró y destacó la iniciativa y el aporte que significa poder contribuir con recursos y becas desde Concepción, lo que permite solventar gastos en educación y salud de niños y jóvenes en Palestina.

Este 2016 el Cordero Fraterno logró aumentar en un 45% el número de socios con respecto al año anterior, lo que a su vez permitirá solventar una mayor parte de las 600 atenciones anuales directas en educación que en total la Fundación Belén 2000, a través de Caritas Jerusalén y Bank of Palestine, logran entregar en Cisjordania, Palestina.

En este sentido, Alexis Sfeir, gerente de Belén 2000, entidad que coordina la ayuda desde Chile hacia tierra santa, reconoció y valoró la importancia y alcances que tiene la actividad organizada por la comunidad y organismos árabes de Concepción, la que luego de Santiago, se erige como la segunda en importancia a nivel nacional.

Quien también destacó con su presencia en la actividad fue el Embajador de Palestina en Chile, Imad Nabil Jada, quien subrayó la relevancia que constituye la recaudación y envío de la ayuda humanitaria hacia Palestina, esto dado el complejo contexto que se vive en dicho país

Cabe destacar que los recursos obtenidos en el Cordero Fraterno se focalizan en niños y jóvenes de entre 4 y 18 años que viven en grupos familiares muy numerosos, por lo que los hijos mayores generalmente deben abandonar sus estudios desde muy pequeños para poder ayudar a sus padres y mantener al resto de sus hermanos.

Las familias beneficiadas son de muy escasos recursos residentes en Cisjordania y que, por razones ajenas a su voluntad, no pueden acceder a lo más básico para poder subsistir y desarrollarse de manera justa y digna. Esta situación de carencias diarias está relacionada directamente con el hecho de que viven en una zona invadida y ocupada militarmente por un Estado extranjero, por lo que son víctimas de constantes abusos, represión, y violaciones a sus derechos humanos.